Épicas e Historias de Usuario en proyectos ágiles

Cuando trabajamos con metodologías ágiles, hablamos, principalmente de dos elementos donde confluye todo el ciclo de vida del proyecto: las épicas y las historias de usuario.


Estos dos elementos de trabajo son los que nos permiten realizar todo el esfuerzo y serán los que le darán una visibilidad total a los clientes a lo largo de los sprints.

Las historias de usuario, aparecieron por primera vez en 1999, en un libro de programación extrema (XP) y desde entonces, su progresión y utilización es cada vez mayor.

Muchas veces, tenemos la sensación de que trabajar con historias de usuario o con Scrum es algo novedoso o que está emergiendo ahora mismo, pero la realidad es muy diferente. Son metodologías y procesos de trabajo que llevan muchos años entre nosotros y se llevan utilizando y mejorando muchísimo tiempo.

Vamos a tratar estos dos elementos con detalle, en los siguientes puntos. Comenzamos con las épicas:

Por definición: son historias de usuario demasiado extensas y que se deben de disgregar y separar en otras más pequeñas, con valor propio y que se realicen dentro de un sprint. Son los elementos superiores que agrupan al resto. En los siguientes puntos, se detallan en profundidad las acciones que se realizan dentro de ellas.

Las épicas tienen un valor global, por sí mismas, de cara a cliente y cumplen los siguientes criterios de manera obligatoria:

  • Aportan un valor empresarial o de negocio.
  • Son estimables de cara a disgregarse en diferentes historias de usuario y tareas que entren en un sprint.
  • Son comprobables. El cliente debe de poder comprobar el valor real de la épica.


Las épicas forman parte de la planificación que se ha cerrado con el cliente y, por lo tanto, son los hitos más importantes que hay que cumplir para que el proyecto se desarrolle en fecha y con garantía. 

Estas épicas, a su vez, si establecemos un proceso de control de calidad, deben contener diferentes controles que aplican a cada área y que se encargan de medir el trabajo realizado y entregado por las mismas y si ha sido correcto o no, posibilitando la mejora continua dentro de cada sprint.

Como segundo elemento, y más importante, dentro de un proyecto, hablamos de historias de usuario. Estas, nos permitirán abordar los diferentes desarrollos que realicemos de una manera mucho más sencilla que con otro tipo de elementos de trabajo.

Una historia de usuario es un elemento con valor de negocio por sí mismo. Junto con las tareas, engloba y forma cada épica (si fuese necesario) y son atómicas, es decir, se pueden poner en producción por sí solas y aportan el valor suficiente a cliente para su utilización.

Las historias se completan a través del documento funcional (o requisitos funcionales) y tienen que contener toda la información posible para que las diferentes áreas puedan trabajar de la manera más adecuada.

Una historia de usuario tiene que cumplir los siguientes criterios:

  • Ser atómica, para entrar en un solo Sprint. Aunque puede retrasarse y postergarse, puede llegar el momento en que una historia pueda separarse en dos o en las que sean necesarias.
  • Tener valor por sí misma, de cara al cliente, a la hora de finalizar y desplegar en producción.
  • Ser estimable. La definición tiene que ser suficiente para que las áreas de trabajo proporcionen una estimación idónea en las reuniones de inicio de sprint.


Además, un método para realizar unas buenas historias de usuario pasa por seguir el procedimiento INVEST, que veremos en otro artículo.

La historia de usuario tiene que contener de manera obligatoria y lo más específicamente posible una buena definición, unos criterios de aceptación y toda la información adjunta que sea posible.


Si trabajamos en proyectos con metodologías ágiles, estos dos elementos serán los más importantes y con los que debemos de interactuar de manera constante, dedicando parte del esfuerzo en que se cumplan y se completen adecuadamente por todos las personas involucradas en el proyecto.
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